Y tú: ¿Quién dices que soy?

E

vangelio según San Mateo 16,13-20.

Al llegar a la región de Cesarea de Filipo, Jesús preguntó a sus discípulos: "¿Qué dice la gente sobre el Hijo del hombre? ¿Quién dicen que es?". Ellos le respondieron: "Unos dicen que es Juan el Bautista; otros, Elías; y otros, Jeremías o alguno de los profetas". "Y ustedes, les preguntó, ¿quién dicen que soy?". Tomando la palabra, Simón Pedro respondió: "Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo". Y Jesús le dijo: "Feliz de ti, Simón, hijo de Jonás, porque esto no te lo ha revelado ni la carne ni la sangre, sino mi Padre que está en el cielo. Y yo te digo: Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y el poder de la Muerte no prevalecerá contra ella. Yo te daré las llaves del Reino de los Cielos. Todo lo que ates en la tierra, quedará atado en el cielo, y todo lo que desates en la tierra, quedará desatado en el cielo". Entonces ordenó severamente a sus discípulos que no dijeran a nadie que él era el Mesías.



¿Quién dice la gente que soy yo?



Esta pregunta que el mismo Jesucristo formuló a sus discípulos más directos, continúa siendo la cuestión clave de la Historia, porque el tiempo se divide en antes y después de Cristo. Los discípulos contestaron conforme a lo que opinaban las gentes: unos decían que era Juan el Bautista, otros que Elías y los más alejados, que uno de los antiguos profetas. Jesucristo quiso comprobar cómo lo veían sus propios discípulos y les formuló y les interrogó: “Y vosotros ¿quién decís que soy yo? La respuesta la dio Pedro: “el Mesías de Dios”.

Veintiún siglos después la cuestión permanece. Hoy las opiniones sobre la personalidad de Jesucristo son plurales como las de su tiempo. Algunos, incluso cristianos, separan el Jesús de la Historia del Cristo de la Fe.

Fuera de la Iglesia Católica la personalidad de Jesucristo interesa también a otras religiones no cristianas y el pensamiento llamado laicista. En el hinduismo siempre quedó fuertemente impresionado por la esencia del Evangelio que se contiene en la Bienaventuranzas del Sermón de la Montaña. Para Gandhi Jesucristo fue un mártir, un gran Maestro de humanidad. Para muchos pensadores hinduistas Jesús es le Encarnación de Dios. Para el budismo Jesús está colocado junto con Buda y Confucio, entre los grandes sabios de Oriente. En el judaísmo, después de milenios de profunda incomprensión entre judíos y cristianos, se ha pasado del desprecio y del rechazado y para investigadores judíos Jesús es el eterno hermano, no solo como hombre sino como judío.


Pero la pregunta central es: Y para mi, ¿ Quién es Jesucristo?

Pero es una pregunta central en mi vida cristiana. No se trata de lo que pienso, siento o imagino, sino de lo que vivo.

Si creo que es el hijo de Dios, encarnado, muerto y resucitado, salvador e intercesor, que me muestra el camino la verdad y la vida, que vivo en su amor y participo de Él, entonces como consecuencia tendría que seguirlo a pies juntillas, tendría que vivir todos los días imitando su ejemplo y viviendo su doctrina, en definitiva tendría que ser otro Cristo.


¿Qué tanto o tan cerca estoy de lograrlo? Hoy en día millones de personas se declaran cristianas, pero no viven, no siguen ni siquiera creen en Él.


Por lo tanto si de verdad creo, confío y lo vivo, cada día tendría que lograr este objetivo : "Alter Christus", es decir vivir, pensar, sentir como Él lo hizo, y repetir con San Pablo:

Ya no vivo yo, es Cristo que vive en mí.

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