Vosotros sois la luz del mundo.

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Vosotros sois la luz del mundo. No puede ocultarse una ciudad situada en la cima de un monte. Ni tampoco se enciende una lámpara y la ponen debajo del celemín, sino sobre el candelero, para que alumbre a todos los que están en la casa. Brille así vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos."




Que vean vuestras buenas obras.


Los cristianos estamos llamados a alumbrar con la luz de Cristo esos rincones del alma, de la Iglesia y del mundo en donde anida aún la oscuridad tenebrosa y ciega del pecado. Sin embargo, no todas las luces alumbran por igual. Algunas sólo adornan, porque parece que relegan su fe y su cristianismo al saco de las actividades de ocio y tiempo libre. Otras, incluso molestan a los ojos porque, en nombre del Dios, se permiten arrancar las páginas, escenas y frases del Evangelio que más molestan o que no responden al patrón de lo política y eclesialmente correcto. Otras luces llegan a ser espectaculares fuegos artificiales, que alumbran unos momentos con un cierto liderazgo y, al poco, se apagan tan rápidamente como se encendieron. Hay también luces que se contentan con alumbrar ese pequeño rincón y reino, surgido al aire de un piadoso y buenismo . Hay, además, cristianos que viven escondidos debajo del celemín de sus propios complejos, ideologías, medianías, autosuficiencias, excusas y comodidades, y que reducen la luz de Cristo a un mero resplandor tenue que crea un ambiente agradable y confortable, propicio al relax. Otros hacen del candelero su ideal de vida, y convierten el cristianismo o la propia vocación en un medio de subsistencia con el que logran ser alguien en ese pequeño mundo en que consiguen hacer carrera o ser reconocidos con cargos y prestigio.

Es difícil esconder la luz, porque el resplandor acaba filtrándose por las rendijas del celemín. Es también difícil iluminar la oscuridad desde un candelero en donde brilla la luz propia y no la de Dios. Mira, pues, que la luz que haya en ti no sea tu propia oscuridad, La luz tiene que llevar a alabar a Dios, que se vea la presencia de el bien en el mundo, la luz de Dios en todos.

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