Jueves 23 de abril 2020.

Actualizado: abr 24




Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles (5,27-33):


EN aquellos días, los apóstoles fueron conducidos a comparecer ante el Sanedrín y el sumo sacerdote los interrogó, diciendo:

«¿No os habíamos ordenado formalmente no enseñar en ese Nombre? En cambio, habéis llenado Jerusalén con vuestra enseñanza y queréis hacernos responsables de la sangre de ese hombre».


Pedro y los apóstoles replicaron:

«Hay que obedecer a Dios antes que a los hombres. El Dios de nuestros padres resucitó a Jesús, a quien vosotros matasteis, colgándolo de un madero. Dios lo ha exaltado con su diestra, haciéndolo jefe y salvador, para otorgar a Israel la conversión y el perdón de los pecados. Testigos de esto somos nosotros y el Espíritu Santo, que Dios da a los que lo obedecen».

Ellos, al oír esto, se consumían de rabia y trataban de matarlos.


``Bien, siervo bueno y fiel."



Hay momentos en nuestra vida en donde la fidelidad a Dios se hace difícil. Nos influye mucho si las leyes permiten o no hacer ciertas cosas, o si es común en la sociedad la práctica de tal o cual acción.

Para nosotros si bien nos obligan las leyes, siempre que no sean inmorales o injustas, la referencia objetiva es nuestra moral cristiana, marcada en las escrituras y en la tradición cristiana.


En ocasiones nos encontramos en situaciones difíciles, por mantenernos fieles a la conciencia y al evangelio, y puede enfrentarme a personas en donde, por ser fiel puedo perder bienes de todo tipo. Ser fiel a Dios, ser fiel a su palabra, no es fácil, implica mucha fe y confianza y es el camino por el que Dios quiere que vayamos.


San Pedro y los primeros discípulos por ser fieles a Dios sufrieron persecución, cárcel y en muchas ocasiones la vida. Ante la prohibición de sanedrín de predicar en Jerusalén, lo dijeron con claridad: "hay que obedecer a Dios antes que a los hombres..."


Ser fiel a Dios es aceptar su voluntad, es confiar en aquel que me ha salvado, es ver por encima los acontecimientos y problemas, sin perder de vista que Dios de los males saca bienes y que me acompaña.

Ser fiel a Dios implica negarse a uno mismo, a los gustos, al criterio personal, a los juicios e intenciones.

Dios permite en nuestra vida hechos injustos, errores o traiciones de terceros donde mi naturaleza me propone actuar de acuerdo a lo que siente. No significa que yo esté equivocado en mi percepción o que el otro no comete errores o se mueve por intereses o desinformación, y en donde, a pesar de todo, no busco mi voluntad, sino la del Señor.

Ser fiel cuando todo me sonríe, es fácil, serlo cuando me cuesta, implica un gran sacrificio.

Nuestro modelo, maestro y guía así lo vivió, así lo enseño. Jesús sufrió, la traición, la insidia, la calumnia, el dolor, la muerte, y sus últimas palabras fueron, "todo se ha cumplido". Es ahí donde tengo que poner mis ojos, mi corazón, haciendo un acto de fe, que por encima de los hombres está Dios.

Ser fiel toca todos los aspectos de mi persona, fiel a mi conciencia, fiel a mis promesas, fiel a mis principios, fiel a mis obligaciones. Hay muchas que me parecen lógicas y razonables, otras no tanto, pero mi fidelidad es a Dios en cada momento de mi vida, no importan las consecuencias, porque ser fiel es mi forma de decirle al Señor que lo amo y creo en Él.

0 vistas

8711785636

©2020 por Sagrado Corazon. Creada con Wix.com