SALMO dia 3 de Abril 2020

Actualizado: abr 7

Sal 17,2-3a.3bc-4.5-6.7

R/.En el peligro invoqué al Señor, y me escuchó

V/. Yo te amo, Señor; tú eres mi fortaleza;

Señor, mi roca, mi alcázar, mi libertador. R/.


V/. Dios mío, peña mía, refugio mío,

escudo mío, mi fuerza salvadora, mi baluarte.

Invoco al Señor de mi alabanza

y quedo libre de mis enemigos. R/.


V/. Me cercaban olas mortales,

torrentes destructores me aterraban,

me envolvían las redes del abismo,

me alcanzaban los lazos de la muerte. R/.


V/. En el peligro invoqué al Señor,

grité a mi Dios: desde su templo él escuchó mi voz, y mi grito llegó a sus oídos. R/.

En el peligro invoqué al Señor, y me escuchó


Continuamente escuchamos la invitación de rezar, de acercarnos a Dios, pero en ocasiones nos sentimos perdidos, cuando no desanimados, sin saber que oraciones decir, que novena rezar o que utilizar como protección y ayuda para que el Señor atienda mi suplica.

Mas que el tipo de oración a decir o como decirla, tenemos que ponernos en presencia del Señor, saber que el Señor esta conmigo, que me escucha, hablar desde el corazón, abandonarnos a Él.

Dejarlo todo en Él, por encima de los problemas y preocupaciones, haciendo al Señor mi escudo, mi fuerza, mi baluarte.

Leemos en el Salmo: " en el peligro invoqué al Señor," el peligro lo tenemos, pero realmente confiamos en Él por encima de mis fuerzas, a pesar de las noticias, a pesar de los peligros? Lo invocamos porque lo conocemos, porque creemos en Él? porque dejo todo en sus manos, haciendo lo que yo pueda y dejando el resto a Él.? Porque lo veo, porque lo sigo?

El Evangelio nos muestra multitud de milagros, pero casi siempre es la fe del que pide lo que mueve al milagro. Cuantas veces el Señor ha dicho: "tu fe te ha salvado". Es el Señor que sana, cura y protege, pero se necesita tener fe para mover montañas, para creer firmemente que con mi fe y su poder lo voy a lograr. Esa fe es fe en Él, donde mi fuerza, mi refugio, mi escudo mi baluarte el Él.

Invocamos al Señor de mi alianza, no de la alianza, sino de la mía, porque en ella el Señor me prometio su presencia, fuerza, luz y paz. Amamos al Señor y seguimos sus mandatos y consejos, somos suyos, somos su rebaño, tengo una alianza con Él y confío plenamente en Él tanto que puedo decirle sin estremecerme, has Señor conmigo lo que quieras, cuando quieras y como quieras?

Invoco al Señor de mi alabanza, al que esta conmigo y me acompaña, porque a pesar de mis errores, de mis limitaciones y caídas, creo firmemente en Él y trato de seguirlo para quedar libre de mis enemigos.

Dice el salmista: "torrentes destructores me aterraban, me envolvían redes de muerte" y ante las dificultades dejo de ver al Señor, dejo de confiar en Él pero es justo ahí, donde tengo que volver mis ojos al Señor, donde lo invoco, donde le despierto para que me ayude. Donde le digo: "Señor Sálvame que me hundo". Señor escucha mi clamor, Señor no me abandones, a pesar de que mi fe es débil e intermitente, a pesar de que todavía no tengo esa fe robusta y repetimos como aquel padre que le dijo: "Señor creo, ayuda mi incredulidad", y nos abandonarnos en Él. Dejar que el me guíe, creer firmemente que esta conmigo, que lo amo y quiero amarlo mas y que pondré mi voluntad en seguir sus paso, teniendo la certeza de que he sido escuchado y mis oraciones han llegado a Él.

Nosotros solos no podemos, pero con Él lo podemos todo. Por eso, pidamos con mas insistencia sabiendo que Él nunca nos dejará.





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