Miércoles 22 de abril 2020.

Actualizado: abr 23


Lectura del santo evangelio según san Juan (3,16-21):


Tanto amó Dios al mundo, que entregó a su Unigénito, para que todo el que cree en él no perezca, sino que tenga vida eterna.

Porque Dios no envió a su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él.

El que cree en él no será juzgado; el que no cree ya está juzgado, porque no ha creído en el nombre del Unigénito de Dios.

Este es el juicio: que la luz vino al mundo, y los hombres prefirieron la tiniebla a la luz, porque sus obras eran malas. Pues todo el que obra el mal detesta la luz, y no se acerca a la luz, para no verse acusado por sus obras.

En cambio, el que obra la verdad se acerca a la luz, para que se vea que sus obras están hechas según Dios.


Tanto amó Dios al mundo que le entregó a su Unigénito.


Una de las cosas más importantes en la vida, que nos mueve a salir, crecer, vivir, es sin duda la experiencia del amor. El amor que sentimos y que por Él actuamos. Hemos experimentado el amor de los padres, de los hermanos, de los amigos. Todos necesitamos experimentar el amor en nuestra vida que nos impulsa a la entrega, renuncia, sacrificio, y esperamos que ese amor sea correspondido. Sin embargo no todos conocemos el amor de Dios hacia nosotros.


Experimentar el amor de Dios, es una de las experiencias más gratificantes del ser humano.

Descubrir a un Dios que me crea, me cuida, me guía, me acompaña, que se alegra con mis alegrías y participa de mis luchas y fatigas, que quiere lo mejor de mí, y siempre está dispuesto a recibirme a pesar de los errores y debilidades que podamos tener.

Es importante, en medio de nuestra vida hacer un alto en el camino y profundizar en ese amor que Dios me ha manifestado en tantos detalles y momentos de mi vida. Repasar mi historia y descubrir los momentos que puedo encontrar manifestaciones de ese amor que actúa en mi vida.


Un Dios omnipotente en donde todo lo hace por mí.

Un Dios que se entrega y da la vida por mí, cuando yo ni siquiera lo sabía, un amor eterno. Y me surge esta pregunta:

¿Qué me viste? ¿Por qué me amas? ¿ Por qué te importo tanto?

¿Por que yo? no tengo nada que puedas usar.

Hay tantos mejores que yo que sin dudar te aceptarían.

Solamente dime, responde Tú que lo sabes todo.

¿Para qué te sirve mi vida? ¿Porqué me invitas a que comunique tu amor a los hombres?

Me veo y no encuentro razón alguna por que me ames.

Digo conocerte, pero ¿quién podrá entenderte? eres más sabio que todos en este mundo juntos.

Y aun así esperas por mí ¿qué podría ofrecerle a alguien como Tú que lo posee todo?

¿Que necesita el que lo creó todo? ¿Por que fijarse en alguien como yo?

¿Pero así eres tú, tan extraño que no te logro entender.

Tan especial que me parece increíble tu amor.

Si tan sólo pudiera darte algo especial, pero Tú sólo pides mi corazón.

Pides tan solo que te ame y aunque suene fácil no lo es.

Viste en mí lo que nadie vio, ni aun yo me veo tan especial. Como no amarte si todo lo has hecho por mí. Si me escuchas, atiendes consuelas, guías, reprendes para dar más fruto.

Diste tu vida, me salvaste cuando más te necesitaba y aun a pesar de mis errores me perdonas y me sigues amando.

¿Y cómo yo no podría amarte después de todo lo que has hecho?

Tan sólo dame fuerzas para seguir, aún a pesar de los problemas.

Dame valentía para predicar, aun a pesar de los errores.

Dame voluntad para seguir a un a pesar del dolor.

Y yo dejaré de pedir y te daré lo único que tú me pides, que te ame.

Dejaré que mi alma se inunde de ese amor y permíteme que te descubra cada día en mi vida.




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