Lunes 6 de abril 2020

Actualizado: abr 7


Lectura del santo evangelio según san Juan

Seis días antes de la Pascua, fue Jesús a Betania, donde vivía Lázaro, a quien había resucitado de entre los muertos. Allí le ofrecieron una cena; Marta servía, y Lázaro era uno de los que estaban con él a la mesa. María tomó una libra de perfume de nardo, auténtico y costoso, le ungió a Jesús los pies y se los enjugó con su cabellera. Y la casa se llenó de la fragancia del perfume.

Judas Iscariote, uno de sus discípulos, el que lo iba a entregar, dice:

«¿Por qué no se ha vendido este perfume por trescientos denarios para dárselos a los pobres?».

Esto lo dijo, no porque le importasen los pobres, sino porque era un ladrón; y como tenía la bolsa, se llevaba de lo que iban echando.

Jesús dijo:

- «Déjala; lo tenía guardado para el día de mi sepultura; porque a los pobres los tenéis siempre con vosotros, pero a mí no siempre me tenéis».

Una muchedumbre de judíos se enteró de que estaba allí y fueron, no sólo por Jesús, sino también para ver a Lázaro, al que había resucitado de entre los muertos.

Los sumos sacerdotes decidieron matar también a Lázaro, porque muchos judíos, por su causa, se les iban y creían en Jesús.


Palabra del Señor


"Ella ha hecho lo que mejor podía"


Con mucha frecuencia ante los distintos problemas y dificultades en donde yo no soy responsable, quisiéramos que los demás actuaran según nuestro criterio, forma de ser, o dar soluciones que, tal ves fueran mejores, pero no me toca a mí decidir. Es muy fácil criticar y juzgar a los demás según mi pensamiento, sin embargo, no me toca a mi decidir lo que hay que hacer, son los otros los que deben actuar lo mejor posible, yo podría si es el caso, comentar, convencer o ayudar, pero la decisión no es mía.


En el Evangelio, Lázaro da una cena en honor de Jesús, invita a sus discípulos. Lázaro como anfitrión atiende a la mesa, Martha, hace su parte sirviendo de la mejor forma posible. María, sin embargo quiere demostrar su amor a Jesus de otro modo Ungiéndolo. No pregunta, utiliza un perfume personal, muy costoso, y no le importa "desperdiciarlo". Se pone a los pies de Jesús y lo unge. Es un perfume muy caro, 300 denarios, el salario de un año de una persona, hace un trabajo de esclavo, nadie se lo manda, ella quiere hacerlo por amor a Jesús. Jesús la deja hacerlo, no la corrige ni censura, ve el gesto de amor de María, no se fija en lo que cuesta, sino en lo que ella hace.

Los demás, viendo el gesto, no lo aprecian, les parece un desperdicio. Piensan, Se podría hacerlo mejor.


Sin embargo es Jesús el que sale en su defensa, "déjenla".

Ella pudo usar solo unas gotas para "aprovechar" mejor el perfume, pero para ella, el Señor lo merece todo y ella lo da todo. Jesús lo dice en la lectura de san Marcos "ella ha hecho lo que mejor podía".


Nosotros nos tendríamos que preguntar: ¿he hecho lo mejor que yo puedo? dejar de fijarme en los errores, actitudes y comportamientos de los otros, de ver sus faltas y miserias, que las hay, y ver si lo estoy dando todo, si realmente en lo que yo puedo lo hago sin medida. En este momento, que a veces se hace tan pesado y difícil, en donde estamos cansados, y en donde la convivencia nos muestra los errores y actitudes de los demás, corremos el peligro de decir lo mismo que los discípulos: esto se debía de hacer de otro modo...

Si es así, hazlo, no quieras que los demás vivan según tu propio criterio y subjetividad.


Dos mil años después estamos hablando del gesto de amor de María, y es ahora que siguiendo su ejemplo deberíamos hacer lo mismo por los otros, haciendo lo mejor que pueda, sin medir ni calcular si me conviene, como María por amor al Señor.



0 vistas

8711785636

©2020 por Sagrado Corazon. Creada con Wix.com