Las bodas de Caná.

Actualizado: may 16


Jesús también fue invitado con sus discípulos.

Y como faltaba vino, la madre de Jesús le dijo: «No tienen vino».

Jesús le respondió: «Mujer, ¿qué tenemos que ver nosotros? Mi hora no ha llegado todavía.

Pero su madre dijo a los sirvientes: «Hagan todo lo que él les diga».

Había allí seis tinajas de piedra destinadas a los ritos de purificación de los judíos, que contenían unos cien litros cada una.

Jesús dijo a los sirvientes: «Llenen de agua estas tinajas». Y las llenaron hasta el borde. «Saquen ahora, agregó Jesús, y lleven al encargado del banquete». Así lo hicieron.

El encargado probó el agua cambiada en vino y como ignoraba su origen, aunque lo sabían los sirvientes que habían sacado el agua, llamó al esposo

y les dijo: «Siempre se sirve primero el buen vino y cuando todos han bebido bien, se trae el de inferior calidad. Tú, en cambio, has guardado el buen vino hasta este momento».

Este fue el primero de los signos de Jesús, y lo hizo en Caná de Galilea. Así manifestó su gloria, y sus discípulos creyeron en él.


Hagan lo que Él les diga.


Los milagros ocupan un lugar destacado en la revelación de Jesús. Todos ellos son signos que confirman el amor, dulzura y preocupación que Dios tiene por el hombre, y todos están llamados a mostrarnos el camino para descubrir a Jesús.

El milagro de la bodas, ocupa un lugar muy especial y Juan lo elige para dar inicio a los signos que Jesús hacía, para viéndolos podamos encontrarnos con Él y creamos que es el enviado del Padre.

Las bodas judías, en esos tiempo, duraban 8 días, en donde la familia del novio recibía en su casa a los invitados y así, juntos celebraban con la nueva pareja esta unión.

En el relato nos dicen que faltaba el vino, la que lo nota es María, ni el encargado de la fiesta ni la familia, nadie lo había visto, sólo ella se da cuenta y le avisa a Jesús, que ante la noticia, exclama que no ha llegado su hora, sin embargo ella le dice a los que sirven, hagan lo que Él les diga.


Jesús ordena que llenen 6 tinajas de agua que había para las purificaciones. No era tan sencillo llenarlas, tendrían que traer el agua del pozo del pueblo e ir llenando cada tinaja; es lo único que deben hacer. Jesús no dice cuántas, depende de ellos, tal vez desconcertados hacen lo que se les pide, sin tener ni idea de lo que va a pasar.

Por otro lado, es el único milagro que nos narran los evangelios que se hizo por intermediación de María. Gracias a ella, Jesús le dice a los sirvientes: llenen las tinajas, y una vez llenas, le pide Jesús que se lo lleven al encargado, que lo prueba y se sorprende de la calidad del vino, les ofrece 600 litros de vino de la mejor calidad para seguir celebrando la unión de la pareja.

Quisiera resaltar algunos puntos:

  • Jesús adelanta su hora por petición de María.

  • Hace el milagro con lo que le presentan, el no pone límites, no limita las tinajas.

  • Lo hace de un modo discreto, en donde sólo el encargado, sin saber de dónde proviene el vino, celebra la calidad.

En nuestra vida, si Jesús o María forman parte de mis amigos, tendré la seguridad de que ellos siempre estarán atentos a lo que me haga falta, y verán la forma de proveer lo que necesito. Pero una cosa es necesaria: que llene mis tinajas, que haga yo mi esfuerzo, y Él se encargará de transformar mi trabajo, en algo que me permita seguir celebrando la vida.







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