La vid verdadera.

Actualizado: may 16

Evangelio según San Juan 15,1-8.


Jesús dijo a sus discípulos: «Yo soy la verdadera vid y mi Padre es el viñador. El corta todos mis sarmientos que no dan fruto; al que da fruto, lo poda para que dé más todavía. Ustedes ya están limpios por la palabra que yo les anuncié.

Permanezcan en mí, como yo permanezco en ustedes. Así como el sarmiento no puede dar fruto si no permanece en la vid, tampoco ustedes, si no permanecen en mí. Yo soy la vid, ustedes los sarmientos. El que permanece en mí, y yo en él, da mucho fruto, porque separados de mí, nada pueden hacer. Pero el que no permanece en mí, es como el sarmiento que se tira y se seca; después se recoge, se arroja al fuego y arde. Si ustedes permanecen en mí y mis palabras permanecen en ustedes, pidan lo que quieran y lo obtendrán. La gloria de mi Padre consiste en que ustedes den fruto abundante, y así sean mis discípulos.»

La gloria de mi Padre consiste en que ustedes den fruto.



Las parábolas son breves narraciones dichas por Jesús que encierran una educación moral y religiosa, revelando una verdad espiritual de forma comparativa.Se basan en hechos u observaciones creíbles de la naturaleza, teniendo la mayoría de estos elementos de la vida cotidiana.

La parábola de la vid verdadera nos enseña la relación entre el Padre, Jesús y el hombre que unidos dan un fruto perenne. una relación que está llamada a dar fruto, el fruto que Dios quiere para cada uno de nosotros.

Cada persona tiene un encargo especial, una vocación o misión, nadie está aquí sólo de paso, sino que el Viñador, espera que a través de la vid demos el fruto destinado, de modo único y personal.

Para lograr el fruto es necesario estar unido a la vid que es de quien recibimos la sabia la fuerza, el alimento para producir las uvas.

Cuando se habla de frutos, no son frutos humanos sino las obras del cristiano. De amor, perdón, servicio, entrega, consuelo....y todos de cara a la vida eterna, todo lo que hacemos en este mundo. Sin embargo el sarmiento tiene voluntad propia, él decide si quiere o no dar fruto, si se presta y mantiene unido a la vid, y así producir el beneficio esperado.

Yo no puedo hacer las obras de Dios si no estoy unido a Dios, porque de Él recibo lo que necesito para realizarlo.

Hay sarmientos que no dan fruto, y para estos la parábola es tajante; se cortan y se arrojan fuera, no forman ya parte de la vid, y no van a ocupar un lugar, robando la sabia y la fuerza para no dar fruto.

Sin embargo hay sarmientos que quieren dar fruto, son ellos los que "serán podados" pero siempre par dar fruto.

En nuestra vida hay problemas, dificultades, retos, cansancio, etc, y en ocasiones lo veo como algo que me lastima, me daña o me pone en peligro de fenecer. Sin embargo si lo viera como una poda para dar fruto, la vida cambia totalmente, siempre había una razón, de que Dios permita la poda: espera más de mi. Una poda en donde recibo mas sábia, y el viñador, que nunca se equivoca, quita lo que no necesito. Muchas veces es doloroso, es una poda, que me lastima, pero me hará más fuerte y vigoroso y cuando contemple el fruto veré que valió la pen el esfuerzo y en ocasiones el dolor causado.

Al final, después de mantenerme unido a la vid, a pesar de ser podado, el Viñador me promete que pida todo lo que quiero y me dará todo lo que necesito, porque ël es el primer interesado de que de el fruto, un fruto que permanezca y le dé sentido a mi vida.




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