Heredar el reino de Dios. 1 Corintios 6.

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No sabéis acaso que los injustos no heredarán el Reino de Dios? ¡No os engañéis! Ni los impuros, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los homosexuales, 10.ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los ultrajadores, ni los rapaces heredarán el Reino de Dios. Y tales fuisteis algunos de vosotros. Pero habéis sido lavados, habéis sido santificados, habéis sido justificados en el nombre del Señor Jesucristo y en el Espíritu de nuestro Dios. «Todo me es lícito»; mas no todo me conviene. «Todo me es lícito»; mas ¡no me dejaré dominar por nada! La comida para el vientre y el vientre para la comida. Mas lo uno y lo otro destruirá Dios. Pero el cuerpo no es para la fornicación, sino para el Señor, y el Señor para el cuerpo."

Templos del Espíritu Santo.


San Pablo, en muchas de sus cartas, se comporta duramente ante sus interlocutores. En lo que se refiere a la Ley de Dios no escatima en llamar la atención. Ahora que somos prisioneros de una sociedad “políticamente correcta”, puede chirriar a nuestros oídos que el apóstol de los gentiles afirme categóricamente: “Ni los impuros, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los homosexuales, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los ultrajadores, ni los rapaces heredarán el Reino de Dios”.

¿Será que san Pablo era hijo de su tiempo y, por tanto, desconocía que todas esas sentencias habrían de revisarse posteriormente, ya que la moral del ser humano evoluciona? No nos engañemos, la verdad no evoluciona, está insita en el corazón del hombre desde la creación del mundo. Otra cosa distinta es nuestra condición pecadora, que puede perturbar ese conocimiento de la verdad sin fisuras.

No vamos a entrar en consideraciones sociológicas, políticas o de consenso. Si hay una institución que tiene experiencia de misericordia y perdón no es otra que la Iglesia. Lo único que nos recuerda, junto a san Pablo, es que somos “templos del Espíritu Santo”, es decir, ¿en qué condiciones ha de estar nuestra alma para que Dios habite en ella?es algo que tendríamos que meditar.


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