26 de junio 2020. La negación de Pedro.

Actualizado: jun 27


Evangelio según San Marcos, 14, 54.


"Llevaron a Jesús ante el Sumo Sacerdote, y se reúnen todos los sumos sacerdotes, los ancianos y los escribas. También Pedro le siguió de lejos, hasta dentro del palacio del Sumo Sacerdote, y estaba sentado con los criados, calentándose al fuego. Los sumos sacerdotes y el Sanedrín entero andaban buscando contra Jesús un testimonio para darle muerte; pero no lo encontraban.

"Estando Pedro abajo en el patio, llega una de las criadas del Sumo Sacerdote y al ver a Pedro calentándose, le mira atentamente y le dice: «También tú estabas con Jesús de Nazaret.» Pero él lo negó: «Ni sé ni entiendo qué dices», y salió afuera, al portal, y cantó un gallo. Le vio la criada y otra vez se puso a decir a los que estaban allí: «Este es uno de ellos.» Pero él lo negaba de nuevo. Poco después, los que estaban allí volvieron a decir a Pedro: «Ciertamente eres de ellos pues además eres galileo.» Pero él, se puso a echar imprecaciones y a jurar: «¡Yo no conozco a ese hombre de quien habláis!» Inmediatamente cantó un gallo por segunda vez. Y Pedro recordó lo que le había dicho Jesús: «Antes que el gallo cante dos veces, me habrás negado tres.» Y rompió a llorar."

¡Yo no conozco a ese hombre!


Marcos hace un paréntesis en el relato del juicio al Señor para contarnos la negación de Pedro. Al colocar los acontecimientos de esta manera, es inevitable ver el fuerte contraste que esto nos presenta: frente a la valiente confesión de Jesús declarando ante el Sanedrín primero, y luego ante Pilato, que él era el Mesías, vemos la cobardía de Pedro negando por tres veces que conoce a Jesús.
Dice el texto que Pedro lo seguía de lejos, después del huerto donde Pedro sacó la espada para defender a Jesús, ¿ qué es lo que lo hizo negarlo?
Es el único que es capaz de ir para ver qué pasaba con el Maestro, el resto se quedó escondido, pero Pedro fue en su busca, no se desentendió de Jesús, pero no supo o no pudo dar testimonio de él ante los sirvientes del sumo sacerdote.

Una mujer le reconoce, pero Pedro ni siquiera acepta conocer a Jesús, "no sé de que hablas", es decir nada me une a ese hombre, está diciendo incoherencias, negando todo tipo de unión con Jesús. La mujer insiste, pero Pedro lo vuelve a negar.
Alguien más reconoce el acento al hablar, la única unión con Jesús es por ser galileo, y es aquí donde Pedro empezó a maldecir, y condenar todo vínculo con Jesús; no es ni siquier capaz de llamarlo por su nombre, tal es la cobardía y el temor que sentía.

Jesús se lo había advertido, y él no hizo caso al consejo del maestro, le faltó oración y sacrificio para soportar y superar la tentación.
Al oír por segunda vez el canto del gallo, recuerda las palabras de Jesús, "hoy me negarás 3 veces".

Cada uno de nosotros hemos decidido seguir al Señor, pero debemos preguntarnos si ¿ no lo estaré siguiendo de lejos?
¿Soy testigo en todo momento de Él?, ¿ante la dificultad, antes las pruebas y tentaciones?
Es muy fácil condenar a Pedro y señalar su gran falta, sin embargo, más que fijarnos en él, debemos poner nuestra atención en nuestra vida; nuestra oración, nuestro espíritu de sacrificio.
Nadie está exento de la tentación, pero ya depende de cada uno de nosotros hasta donde demos testimonio.
Seguir a Jesús mientras la vida es fácil, es sencillo; seguirlo cuando nos exponemos al rechazo, a la condena, es más difícil.

Cada uno de nosotros somos llamados a seguirlo, y ser testigos, ya depende del amor y el espíritu de sacrificio para lograrlo



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