1 de junio 2020. Ay de ti Corazín.

Actualizado: jun 2

Ayes sobre las ciudades impenitentes

Evangelio de Mateo 20, 11.


Entonces se puso a maldecir a las ciudades en las que se habían realizado la mayoría de sus milagros, porque no se habían convertido:

«¡Ay de ti, Corazín! ¡Ay de ti, Betsaida! Porque si en Tiro y en Sidón se hubieran hecho los milagros que se han hecho en vosotras, tiempo ha que en sayal y ceniza se habrían convertido.

Por eso os digo que el día del Juicio habrá menos rigor para Tiro y Sidón que para vosotras.

Y tú, Cafarnaúm, ¿hasta el cielo te vas a encumbrar? = ¡Hasta el Hades te hundirás! = Porque si en Sodoma se hubieran hecho los milagros que se han hecho en ti, aún subsistiría el día de hoy.

Por eso os digo que el día del Juicio habrá menos rigor para la tierra de Sodoma que para ti.»


¡Ay de ti, Corazín!


Jesús nos hace ver que sus milagros buscan nuestra conversión a Dios, porque en Dios está el sentido último de nuestra existencia. A Jesús, más que nuestro bienestar pasajero, le interesa el sentido de nuestra vida. Precisamente porque nos ama, mira más allá de lo inmediato. Por otro lado el hombre busca el bienestar, que le libre de su angustia, independientemente de la conversión o cambio de vida.

Corazín y Betsaida eran ciudades donde Jesús predicó mucho, sanó enfermos, hizo la multiplicación de los panes, siempre rodeado de multitudes, pero a la hora de cambiar de vida, de seguirlo, de comprometerse y aceptar el ser discípulos, no respondieron a la invitación de Jesús de seguirlo y quedaron igual.

Ciertamente eran ciudades con gente buena, que escuchaban a Jesús, no eran ciudades paganas como Tiro y Sidón, donde reinaba el pecado y el egoísmo. A simple vista, Corazín era hasta una ciudad piadosa, pero no atendieron a los signos que el Señor realizó.

Como no eran malos, se conformaron con una vida que dista mucho de ser la vida que Dios quería.

De ahí, la queja de Jesús, si hubieran recibido los mismos dones Tiro o Sidón, se hubieran convertido y cambiado de vida.

De haberlo hecho en Sodoma, no hubiera sido destruida.


Nosotros somos personas privilegiadas, hemos recibido la fe, los sacramentos, la eucaristía, sin costo por parte nuestra. Dios con cada uno de nosotros se ha desbordado en generosidad, somos como Corazín, que hemos visto y oído al Señor tantas veces, conocemos sus obras y milagros, incluso tenemos a alguien cercano que reza por nosotros e intercede. Nuestra vida no es mala, cumplimos más o menos con lo que Dios quiere, tratamos de no ofenderlo, de seguir sus huellas siempre que no sea muy costoso, calculando el esfuerzo que nos implica, pero, ¿la conversión?, ¿el cambio de vida? , ¿el cargar la cruz de cada día?


Tenemos que tener presente la advertencia de Jesús, se nos juzgará con más rigor, según los talentos recibidos.

No podemos conformarnos con evitar el mal; el seguimiento de Jesús es mucho más que eso, es vivir de acuerdo a las enseñanzas de Dios, cumpliendo su voluntad.

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