9 de julio 2020. Perseverar a pesar de las dificultades.

Actualizado: jul 14


Evangelio según San Mateo 10,16-23.

Jesús dijo a sus apóstoles: Yo los envío como a ovejas en medio de lobos: sean entonces astutos como serpientes y sencillos como palomas. Cuídense de los hombres, porque los entregarán a los tribunales y los azotarán en las sinagogas. A causa de mí, serán llevados ante gobernadores y reyes, para dar testimonio delante de ellos y de los paganos. Cuando los entreguen, no se preocupen de cómo van a hablar o qué van a decir: lo que deban decir se les dará a conocer en ese momento, porque no serán ustedes los que hablarán, sino que el Espíritu de su Padre hablará en ustedes. El hermano entregará a su hermano para que sea condenado a muerte, y el padre a su hijo; los hijos se rebelarán contra sus padres y los harán morir. Ustedes serán odiados por todos a causa de mi Nombre, pero aquel que persevere hasta el fin se salvará. Cuando los persigan en una ciudad, huyan a otra, y si los persiguen en esta, huyan a una tercera. Les aseguro que no acabarán de recorrer las ciudades de Israel, antes de que llegue el Hijo del hombre."


Yo los envío como a ovejas en medio de lobos.


La perseverancia es la virtud que consuma y corona las otras virtudes. La fidelidad cotidiana es el medio que nos es dado para que podamos contar con ese don infinitamente precioso, don por excelencia. El objeto de la virtud de la perseverancia es que llevemos bien y a término la gran obra de nuestra vida y cada obra que comenzamos por Dios. Santo Tomás une esta virtud a la virtud de fuerza. Con mucha razón. ¿Qué es la fuerza? Es una disposición de firmeza que inclina el alma a no abandonar el bien y soportar valientemente todos los males, mismo los peores y continuos.


En el evangelio Jesús nos advierte de los peligros que encontraremos, no es un camino fácil, ovejas en medio de lobos, sin embargo, también nos promete la asistencia del Espíritu Santo en cada momento de peligro.

Se requiere mucha fortaleza, constancia y sobre todo fe, que nos haga ser fieles al Señor en medio de las dificultades y tentaciones.

El mundo es muy complicado y nosotros estamos en él, y nos recomienda que practiquemos dos virtudes necesarias, prudencia y sencillez. No complicarnos tratando de entender el mal, y ser prudente ante las dificultades y tentaciones que se nos presenten.

Encontraremos personas que no quieran seguir al Señor, que prefieran los placeres y vanidades, otros que están en contra del evangelio y por eso hay que estar atentos, no creyendo todo lo que escuchamos, sabiendo que habrá alguno que querrá engañarnos.

Es necesario ser fieles, dar testimonio a pesar de las contrariedades, no temer porque no estamos solos, Dios va con nosotros, y sobretodo perseverar. No importan las dificultades, ni las acusaciones, ni las mentiras que se digan, el Espíritu está con nosotros y Él nos inspirará que hacer o qué decir.

Y por último hay que confiar, tener la certeza de que Dios no es ajeno a lo que vivimos y siempre nos acompañará.

Es un camino duro, difícil, pero tenemos la seguridad del triunfo sabiendo que el bien siempre vencerá y nosotros seremos coronados.


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