8 de agosto 2020. Cosecha con abundancia.

Actualizado: ago 14



Carta II de San Pablo a los Corintios 9,6-10.


Sepan que el que siembra mezquinamente, tendrá una cosecha muy pobre; en cambio, el que siembra con generosidad, cosechará abundantemente. Que cada uno dé conforme a lo que ha resuelto en su corazón, no de mala gana o por la fuerza, porque Dios ama al que da con alegría. Por otra parte, Dios tiene poder para colmarlos de todos sus dones, a fin de que siempre tengan lo que les hace falta, y aún les sobre para hacer toda clase de buenas obras. Como dice la Escritura: El justo ha prodigado sus bienes: dio a los pobres y su justicia permanece eternamente. El que da al agricultor la semilla y el pan que lo alimenta, también les dará a ustedes la semilla en abundancia, y hará crecer los frutos de su justicia.



Sembrar con generosidad.


Solemos buscar la abundancia equivocadamente en la dimensión material y económica. Sin embargo, la verdadera riqueza y prosperidad surgen al buscar la abundancia no para nosotros sino para los que están junto a nosotros. Es entonces cuando sientes que aquí y ahora tienes lo que necesitas para ser feliz. Todo lo que siembro pensando en el bien de los otros, a la larga me produce satisfacción, confianza y paz, sin contar que Dios nos llenará con abundancia de sus dones y estará siempre apoyándonos.

Todos hemos sido condicionados y adoctrinados para regirnos desde un viejo paradigma. Es decir, un sistema de creencias basado en mí mismo, el cual nos aleja de la sabiduría de nuestra propia esencia. Estamos convencidos de que el bienestar y la felicidad dependen de la satisfacción de nuestros deseos. De ahí que nuestra principal motivación sea saciar nuestro propio interés.

Sin embargo, cuanto más queremos que la realidad se adapte a nuestras necesidades y expectativas, más egocéntricos nos volvemos y más sufrimos. Esta es la razón por la que solemos sentir un gran vacío que no conseguimos llenar con nada.

En nuestra sociedad ha triunfado la “filosofía del materialismo”: consideramos que la materia es lo único que existe y que lo real es lo que percibimos a través de nuestros sentidos físicos. Por eso tendemos a medir y valorar los aspectos tangibles y cuantitativos,

sin embargo, lo que verdaderamente llena es la plenitud que sólo da en hacer el bien sin pensar en mis beneficios.


Sembrar en los otros nos garantiza que recibiremos mucho fruto y eso a la vez volverá a nosotros, sabiendo además que Dios nos bendecirá y nos llenará de su plenitud.


Cada uno decide sobre su vida, sus dones o donde los invierte, y cada uno cosechará lo que haya sembrado.


2 vistas

8711785636

©2020 por Sagrado Corazon. Creada con Wix.com