6 de julio 2020. Te llevaré al desierto.

Actualizado: jul 8


Libro de Oseas 2,16.17b-18.21-22.

Así habla el Señor: Yo la seduciré, la llevaré al desierto y le hablaré a su corazón. Allí, ella responderá como en los días de su juventud, como el día en que subía del país de Egipto. Aquel día -oráculo del Señor- tú me llamarás: "Mi esposo" y ya no me llamarás: "Mi Baal". Yo te desposaré para siempre, te desposaré en la justicia y el derecho, en el amor y la misericordia; te desposaré en la fidelidad, y tú conocerás al Señor.


Yo te desposaré para siempre.


Si bien es cierto que en muchas ocasiones el hecho de que se haya producido el engaño en una pareja es motivo suficiente para que uno de los miembros decida romper la relación y alejarse definitivamente, sin embargo, Dios, que nos ama con un amor infinito siempre está dispuesto a solucionar la dificultad y a perdonarnos cuando lo hayamos traicionado.


El pasaje de Oseas, nos habla de la dulzura de Dios, que busca por todos los medios rescatar la relación que tiene con cada uno de nosotros, no importa lo que hayamos hecho, para el Señor, lo importante es que la persona descubra el amor infinito que Dios le tiene.


Hay personas que piensan en un Dios, duro, exigente que condena sin paliativos las transgresiones de los hombres, sin embargo eso está lejos de lo que Dios es.

En el texto, en ningún momento le habla de los errores cometidos, de el daño causado o de penas ni castigos.

Busca reconquistar, alejar del peligro, volver al amor primero, no de parte de Él, que siempre lo ha tenido sino que el hombre descubra ese amor infinito que es capaz de perdonar todo y volver a comenzar.

Si comprendiéramos el amor que Dios nos tiene, nunca dudaríamos de su ayuda y bendición, nunca nos alejaríamos de Él, buscaríamos esa dulzura y compañía, su dulzura y misericordia que se da en todo momento.

Me promete que me "desposará para siempre", donde reinará la justicia, dando todo lo que un esposo se comprometió, y no sólo eso, sino lleno de amor y misericordia.

Dios nos está esperando siempre, buscando cualquier cosa para que volvamos a Él y poder experimentar todo lo qur es y todo lo que nos quiere dar, sólo basta que el hombre se preste y se deje seducir por el Señor.



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