5 de junio. Cimentar sobre roca.

Actualizado: jun 9


Nunca os conocí. Mt. 7, 21.


«No todo el que me diga: “Señor, Señor, entrará en el Reino de los Cielos, sino el que haga la voluntad de mi Padre celestial.

Muchos me dirán aquel Día: “Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre expulsamos demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros?”

Y entonces les declararé: “¡Jamás os conocí; = apartaos de mí, agentes de iniquidad!” =


Los dos cimientos

«Así pues, todo el que oiga estas palabras mías y las ponga en práctica, será como el hombre prudente que edificó su casa sobre roca:

cayó la lluvia, vinieron los torrentes, soplaron los vientos, y embistieron contra aquella casa; pero ella no cayó, porque estaba cimentada sobre roca.

Y todo el que oiga estas palabras mías y no las ponga en práctica, será como el hombre insensato que edificó su casa sobre arena:

cayó la lluvia, vinieron los torrentes, soplaron los vientos, irrumpieron contra aquella casa y cayó, y fue grande su ruina.»

Y sucedió que cuando acabó Jesús estos discursos, la gente quedaba asombrada de su doctrina;

porque les enseñaba como quien tiene autoridad, y no como sus escribas.



Estaba cimentada sobre roca.


Escucho con mucha frecuencia quejas de personas que piensan realmente que Dios no les escucha o no les concede aquello que le piden insistentemente.

En los momentos duros de la vida, ante las dificultades, enfermedades o pérdida de un ser querido, muchas almas se acercan en busca de respuesta, solución o salida de algún tipo de problema, y no pocas veces se sienten solas, abandonadas o no atendidas.


Jesús a sus discípulos les recuerda que no basta con pedir: "Señor, Señor", si antes no se ha buscado y vivido las enseñanzas del maestro.

¿Cómo voy a hacer frente a alguna dificultad si no cuento con la fe, la fortaleza o la humildad necesarias para sobrellevar el problema?

Es como si un alumno que no se ha preparado para un examen le rogara al maestro que lo aprobara, sólo por insistirle, apelando a la bondad del profesor.


Jesús, en la lectura del evangelio, habla de entrar en el reino de los cielos, es decir, vivir con la paz, esperanza o alegría suficiente que a pesar de las circunstancias se tienen en esta vida, además de ganar la vida eterna.

Nos recuerda el camino: poner en práctica sus palabras, hacerlas vida.

Muchas personas piden continuamente la paz, la serenidad, la esperanza, sin darse cuenta de que junto a la gracia, el trabajo lo realizamos cada uno de nosotros, todos los días buscando el seguimiento del Señor. Trabajar la paciencia, el perdón, la humildad, la fe, y poco a poco podremos salir adelante ante cualquier dificultad.


Construir sobre roca.


Es cimentar nuestra vida en las virtudes.

En la medida que construya sobre las virtudes viviré con serenidad, con paz. No seré presa fácil de las dificultades o del miedo, de la angustia o el mal, a pesar de que se tengan problemas, nada podrá dañarnos, pasaremos por encima de la angustia y desesperación, nada podrá quitarnos la paz que Dios nos ha dado.

Construir sobre la roca que es Cristo, nos dará la fuerza y firmeza para mantenernos en pie.

Es vivir buscando la voluntad de Dios, es cargar con la cruz, es negarme al egoísmo y luchar contra las tentaciones que me surgen todos los días.

A todo mundo, tarde o temprano, le visitan las dificultades, la enfermedad, ahora depende de mis cimientos, si vivo buscando lo que Dios quiere, o por el contrario, si escucho las terribles palabras de Jesús: “¡Jamás os conocí; apartaos de mí, agentes de iniquidad!”




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