28 de mayo 2020.Pedir y se os dará.


En aquel tiempo Jesús dijo a sus discípulos:

«Pedid y se os dará; buscad y hallaréis; llamad y se os abrirá.

Porque todo el que pide recibe; el que busca, halla; y al llama, se le abrirá.

¿O hay acaso alguno entre vosotros que al hijo que le pide pan le dé una piedra;

o si le pide un pez, le dé una culebra?

Si, pues, vosotros, siendo malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, ¡cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará cosas buenas a los que se las pidan!

«Por tanto, todo cuanto queráis que os hagan los hombres, hacédselo también vosotros a ellos; porque ésta es la Ley y los Profetas.


Pedid y se os dará; buscad y hallaréis; llamad y se os abrirá.


Generalmente, cuando se escucha esta promesa, la gente suele pensar que es un cheque en blanco girado al portador y que podemos pedir conforme a nuestra humana carnalidad y no conforme a la voluntad de Dios. Este es el punto donde la mayoría de la gente se frustra al no recibir el auto, la casa o una la cuenta repleta de dólares.

Este es un error grave, porque piensan que mientras más oren por estas cosas, pueden torcer el brazo de Dios para conceder sus vanos deleites.

Cuando Jesús invita a sus discípulos acercarse a Dios, lo hace con tres verbos: pedid, buscad, llamad. Cada uno de ellos muestra una acción a realizar, pero todas en imperativo, es decir, Jesús nos indica con certeza la forma de presentar nuestras súplicas, sin temor a ser rechazados; pero todos ellos nos muestran que es el interesado el que toma la iniciativa para que la acción divina se realice en nuestra vida.

Por otro lado, son tres verbos unidos, según lo que necesitamos; en el primero, "pedid", cuando sólo depende de la voluntad divina o sólo Él puede concederlo; el segundo, "buscad", nos indica e invita a poner nuestro esfuerzo y trabajo sin descanso, con la seguridad de aquello que busco lo conseguiré con la ayuda de Dios; Y el tercero, "llamad", nos impulsa a insistir ante la necesidad de encontrar una solución o respuesta.

Jesús cuando nos invita a pedir, pone el ejemplo de los padres con sus hijos, a pesar de los errores y limitaciones que ellos pudieran tener.

debemos considerar que Jesús nos invita a acercarnos a Dios como un hijo se acerca como un padre. No hay amor más puro, y un interés más genuino que el que tienen los padres por sus hijos, un padre que me dará cosas buenas dejando claro, que lo hará a los que se las pidan.

Por lo tanto: ¿Qué es lo que pido? ¿Cuánto pido? ¿Cuánto insisto? ¿Qué empeño tengo en conseguirlo?, siempre suponiendo que así como mi padre me ama y ayuda, así yo me comporto como un hijo que trata de agradar y cumplir su voluntad.

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