27 de julio. El rey Salomón.

Actualizado: hace 6 días

Primer Libro de los Reyes 3,5.7-12.


Él Señor se apareció a Salomón en un sueño, durante la noche. Y le dijo: "Pídeme lo que quieras". "Señor, Dios mío, has hecho reinar a tu servidor en lugar de mi padre David, a mí, que soy apenas un muchacho y no sé valerme por mí mismo. Tu servidor está en medio de tu pueblo, el que tú has elegido, un pueblo tan numeroso que no se puede contar ni calcular. Concede entonces a tu servidor un corazón comprensivo, para juzgar a tu pueblo, para discernir entre el bien y el mal. De lo contrario, ¿quién sería capaz de juzgar a un pueblo tan grande como el tuyo?". Al Señor le agradó que Salomón le hiciera este pedido, y Dios le dijo: "Porque tú has pedido esto, y no has pedido para ti una larga vida, ni riqueza, ni la vida de tus enemigos, sino que has pedido el discernimiento necesario para juzgar con rectitud, yo voy a obrar conforme a lo que dices: Te doy un corazón sabio y prudente, de manera que no ha habido nadie como tú antes de ti, ni habrá nadie como tú después de ti."


Pídeme lo que quieras.


Si Dios me dijera: Pídeme lo que quieras, ¿qué pediría?, ¿qué es lo que más desea mi corazón? Salud, bienestar , dinero, placeres, ser mejor persona.... hay tantos deseos en el corazón del hombre que no acabaríamos de enumerarlos; sin embargo, en todos estos deseos, ¿cuáles son por el bien de otros y cuales son para satisfacerme a mí mismo?


Dios que elige a Salomón para continuar con el legado de David, sabía que el trabajo encomendado era ingente, no sabría por dónde empezar: acabar con sus enemigos internos que querían el trono, detener a los externos que querían destruir Israel, riqueza, lujos placeres, paz...

Sin embargo Salomón pide sabiduría para gobernar, es decir ayuda de Dios para cumplir con el encargo que Dios le hizo. Y fue eso lo que agradó a Dios, que no pensó en él sino en los demás, en cumplir con la misión que Dios le encargó.


Dios nos insiste que busquemos el "reino de Dios", y todo se dará por añadidura, y la búsqueda de este reino se concreta en cumplir con su voluntad en todo lo que Él me ha encargado, familia, esposo/a, hijos, empresa, parroquia.

Dios sabe lo que me gustaría, pero primero, antes de pensar en mí, quiere que piense en los que me rodean, y todo lo demás se dará por añadidura.

Convendría analizar nuestras oraciones al Señor hacia donde están dirigidas, si pedimos para el bien de otros o para mi propio bien, porque en lo que pido y lo que hago se encuentra la clave de la respuesta del Señor.

Dios quiere regalarnos infinitos dones, pero siempre que sean para el uso y disfrute de todos, incluyéndome, y que esto me lleve a hacer el bien siempre y sin matices, entonces tenemos garantizado su ayuda y regalo.

Si yo pido a Dios o pido las cosas de Dios, ahora depende que cada uno de nosotros orientemos nuestro corazón para vivir en ese reino que Él nos promete.


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