26 de mayo 2020.

Actualizado: jun 1

Evangelio según San Juan. Yo ruego por ellos.




Jesús levantó los ojos al cielo, diciendo: "Padre, ha llegado la hora: glorifica a tu Hijo para que el Hijo te glorifique a ti, ya que le diste autoridad sobre todos los hombres, para que él diera Vida eterna a todos los que tú les has dado. Esta es la Vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a tu Enviado, Jesucristo. Yo te he glorificado en la tierra, llevando a cabo la obra que me encomendaste. Ahora, Padre, glorifícame junto a ti, con la gloria que yo tenía contigo antes que el mundo existiera. Manifesté tu Nombre a los que separaste del mundo para confiármelos. Eran tuyos y me los diste, y ellos fueron fieles a tu palabra. Ahora saben que todo lo que me has dado viene de ti, porque les comuniqué las palabras que tú me diste: ellos han reconocido verdaderamente que yo salí de ti, y han creído que tú me enviaste. Yo ruego por ellos: no ruego por el mundo, sino por los que me diste, porque son tuyos. Todo lo mío es tuyo y todo lo tuyo es mío, y en ellos he sido glorificado. Ya no estoy más en el mundo, pero ellos están en él; y yo vuelvo a ti."


Yo ruego por ellos.



 Seguramente una persona se sentirá desfallecer justo cuando sabe de primera mano que viene una cuenta regresiva y lo que más lo ata a este mundo son los suyos. Es muy difícil despedirse por culpa de la muerte resulta bastante duro, y va más allá de las lágrimas y ese gran nudo en la garganta. El corazón se partirá por dejar lo que más se ama.


Para Jesús, su partida tampoco fue fácil, Él habla no de la muerte sino de glorificar al Padre, no hay ni rastro de rencor, resentimiento o tristeza por el abandono o negación que harán los suyos, porque se sabe en las manos del Padre, vive en su amor y que ha cumplido con la misión encomendada.

No pierde de vista el sentido profundo de su sacrificio, dar vida por sus discípulos, por todos los hombres para que conozcan al Padre, su amor y ternura, y pudiéndolo descubrir cada día en sus vidas.


Descubrir que Dios me ama con un amor eterno, sabiendo que se recrea en mí, que todo lo que vivo le importa, que soy valioso para Él, y me ha confiado al cuidado de Jesús para que le ayude y enseñe a los que me rodean ese amor que nos tiene.


Es el mismo Jesús el que intercede al Padre por mí, Él sabe que estamos en el mundo con todo lo que implica, Él conoce mis debilidades y limitaciones y siempre estará conmigo.


Con esta seguridad y esta fuerza, sabiendo que soy de Él, sigo adelante, sin importar lo que venga porque nada me podrá separar de Él, siempre estará conmigo hasta que llegue el día en me funda en un abrazo en su amor por toda las eternidad.

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