20 de Junio. Inmaculado corazón de María.

Actualizado: jun 24


+Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas2, 41-51


Los padres de Jesús iban todos los años a Jerusalén en la fiesta de la Pascua. Cuando el niño cumplió doce años, subieron como de costumbre, y acabada la fiesta, María y José regresaron, pero Jesús permaneció en Jerusalén sin que ellos se dieran cuenta. Creyendo que estaba en la caravana, caminaron todo un día y después comenzaron a buscarlo entre los parientes y conocidos. Como no lo encontraron, volvieron a Jerusalén en busca de él.

Al tercer día, lo hallaron en el Templo en medio de los doctores de la Ley, escuchándolos y haciéndoles preguntas. Y todos los que lo oían estaban asombrados de su inteligencia y sus respuestas.

Al verlo, sus padres quedaron maravillados y su madre le dijo: «Hijo mío, ¿por qué nos has hecho esto? Piensa que tu padre y yo te buscábamos angustiados.»

Jesús les respondió: «¿Por qué me buscaban? ¿No sabían que yo debo ocuparme de los asuntos de mi Padre?» Ellos no entendieron lo que les decía.

El regresó con sus padres a Nazaret y vivía sujeto a ellos. Su madre conservaba estas cosas en su corazón.


Su madre conservaba estas cosas en su corazón.


Durante las apariciones de la Virgen de Fátima a los tres pastorcitos en 1917, nuestra Señora le dijo a Lucía: “Jesús quiere servirse de ti para darme a conocer y amar. Quiere establecer en el mundo la devoción a mi Inmaculado Corazón”.

“A quien le abrazare prometo la salvación y serán queridas sus almas por Dios como flores puestas por mí para adornar su trono".

En otra ocasión les dijo: "¡Sacrificaos por los pecadores y decid muchas veces, y especialmente cuando hagáis un sacrificio: Oh, Jesús, es por tu amor, por la conversión de los pecadores y en reparación de los pecados cometidos contra el Inmaculado Corazón de María!”

Acercarnos a María, descubrir su persona, su vida, su corazón, es una de las fuentes de inspiración más grandes en nuestra vida.

Ella como ser humano, fue la primera que vivió la cercanía de Jesús, que sufrió, se entregó, y siguió las huellas de su hijo.

En ella podemos encontrar fortaleza, fuerza, consejo, paz, además de una intercesora admirable para nuestra vida.

San Lucas nos relata que, habiendo subido Jesús con su Madre y San José a Jerusalén para el día de la fiesta, acabada ésta, se quedó en Jerusalén y sus padres no lo advirtieron. Ha llegado solamente a los doce años nuestro Maestro, ¡y cómo procede! ¡Qué maravillosa discreción la suya! A nadie comunica, ni a sus padres, su plan para cumplir la voluntad de Dios. Es de suponer que en el cariño de su Madre hubiera encontrado un obstáculo para realizarlo: quizá Ella no le hubiera permitido andar solo durante tres días por Jerusalén.


Nuestra Señora y San José, al darse cuenta de que el Niño no estaba con ellos, se pusieron a buscarlo. Preguntan a los parientes y conocidos que les acompañan en la caravana y, al no recibir noticia de Él, vuelven, llenos de inmensa angustia, a Jerusalén. Casi asusta pensar en el dolor de nuestra Madre y en el tremendo sufrimiento de José.

Y yo, ¿acaso no he perdido a mi Jesús por mis culpas? Y si lo he perdido, ¿he ido a buscarlo, con esa ansia, empapada de dolor de amor, con que le buscaban sus padres? A Jesús se le busca -y se le encuentra- con dolor y con amor.

También nosotros, descubrimos por fin, en las lágrimas de contrición por nuestras miserias, que Jesús se encuentra en el templo donde enseña. Ahí encontramos a Jesús. Ya le tenemos, con su Madre, con San José, delante de nosotros; para verlo, escucharlo, seguirlo y amarlo.


Jesús está sentado entre los doctores. Jesús escucha. ¡Qué difícil es escuchar! Saber escuchar supone delicadeza, respeto al prójimo, exquisitez de prudencia.

Nosotros también tenemos que saber escuchar, primero, con delicadeza y atención, a todos los que nos rodean para luego enseñar, motivar yconstruir.

¿Cuál es el proceder de Jesús con sus padres? Narra el Evangelio que al verle se admiraron: y le preguntó su Madre: Hijo, ¿por qué te has portado así con nosotros? Mira cómo tu padre y yo te buscábamos angustiados. Jesús responde: ¿Por qué me buscabais?

¿No sabíais que debo emplearme en las cosas que miran al servicio de mi Padre? No perder de vista en mi vida estar en las cosas del Padre, en su voluntad, en el camino que me ha marcado.

Cuando se trata de cumplir la voluntad de Dios, la familia -al hilo del ejemplo de Jesús- forma parte de esa voluntad, de respetar obedecer, pero siempre en busca del bien.

Por eso no hemos de prestar atención, cuando se alce como un obstáculo en la tarea que nos ha marcado el Señor. ¿Cómo preferir a la familia, ni a nadie, cuando pretende algo que va contra nuestra santificación, o contra el cumplimiento de la voluntad divina? En esos casos, si se presentaran, respondamos a nuestros padres con las palabras de Jesús a María y José.

María por su parte, calla, medita y guarda todo para volver a meditar y sacar luz y crecer en el camino que Dios le ha marcado, siendo a la vez Madre y discípula del Señor.




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