18 de julio. El juez impio.

Actualizado: jul 22


Evangelio de San Lucas. 18-1


Les decía una parábola para inculcarles que era preciso orar siempre sin desfallecer. «Había un juez en una ciudad, que ni temía a Dios ni respetaba a los hombres. Había en aquella ciudad una viuda que, acudiendo a él, le dijo: "¡Hazme justicia contra mi adversario!" Durante mucho tiempo no quiso, pero después se dijo a sí mismo: "Aunque no temo a Dios ni respeto a los hombres, como esta viuda me causa molestias, le voy a hacer justicia para que no venga continuamente a importunarme."» Dijo, pues, el Señor: «Oíd lo que dice el juez injusto; y Dios, ¿no hará justicia a sus elegidos, que están clamando a él día y noche, y les hace esperar?.Os digo que les hará justicia pronto. Pero, cuando el Hijo del hombre venga, ¿encontrará la fe sobre la tierra?»"

¿Encontrará la fe sobre la tierra?


En la vida actual, tan llena de preocupaciones, citas, trabajo, deporte, etc. Muchas veces tenemos la sensación de que el tiempo pasa y apenas tenemos tiempo para cumplir todos los compromisos.

En esta situación, pocas veces encontramos tiempo para meditar, para orar, o si lo tenemos lo hacemos mientras hacemos otras cosas para aprovechar el tiempo.

Conozco varias personas que sus momentos de oración son mientras conducen el auto, mientras esperan para una cita, o simplemente, al final de un día agotador, poca disposición tenemos para orar, buscando más bien el descansar.


Si leemos con atención, una de las cosas que Jesús insiste a los suyos es orar, insiste en esto en muchos momentos, se lo dice a Pedro en el huerto, "velad y orar para no caer en tentación".


Encontramos en el evangelio de Lucas dos parábolas donde nos urge orar; " es preciso orar siempre sin desfallecer".


En el capítulo 18 nos dice que es preciso. Preciso significa necesario o imprescindible, no es opcional, es tan necesario como el comer o el dormir, de lo contrario, las propias dificultades nos tumbarán y es posible que nos hundan por no tener las fuerzas espirituales necesarias para salir adelante.

Pero no sólo utiliza este adjetivo sino que agrega: "siempre y sin desfallecer".

Me surge la pregunta: ¿Mi oración sigue el consejo de Jesús? Realmente mi oración es intensa, no importa el estado anímico, los problemas o las ocupaciones.


El mismo Jesús dedicaba parte de su tiempo para orar, para hablar con su Padre, cuánto más necesitamos nosotros buscar los momentos para hablar con el Señor, para presentarle nuestras súplicas, para pedirle fuerza, sabiduría, paz o cualquier cosa que necesitemos. Jesús en la parábola nos asegura que Dios escuchará y actuará sin tardanza en nuestra ayuda. ¿Si esto lo sabemos por qué no oramos así? Jesús da la respuesta, la falta de fe;

fe en que Dios nos ayuda, nos protege, nos acompaña.

Cada uno tenemos que detener un momento nuestra agitada vida y analizar cuantas cosas necesitamos y cuantas pedimos, y podremos ver si vivimos la presencia de Dios en nuestra vida.



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