16 de junio 2020. Parabola de los talentos.



Del santo Evangelio según san Mateo 25, 14-30


En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos esta parábola: Un hombre que se iba al extranjero llamó a sus siervos y les encomendó su hacienda: a uno dio cinco talentos, a otro dos y a otro uno, a cada cual según su capacidad; y se ausentó. enseguida, el que había recibido cinco talentos se puso a negociar con ellos y ganó otros cinco. Igualmente el que había recibido dos ganó otros dos. En cambio el que había recibido uno se fue, cavó un hoyo en tierra y escondió el dinero de su señor. Al cabo de mucho tiempo, vuelve el señor de aquellos siervos y ajusta cuentas con ellos. Llegándose el que había recibido cinco talentos, presentó otros cinco, diciendo: Señor, cinco talentos me entregaste; aquí tienes otros cinco que he ganado. Su señor le dijo: ¡Bien, siervo bueno y fiel!; en lo poco has sido fiel, al frente de lo mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor. Llegándose también el de los dos talentos dijo: Señor, dos talentos me entregaste; aquí tienes otros dos que he ganado. Su señor le dijo: ¡Bien, siervo bueno y fiel!; en lo poco has sido fiel, al frente de lo mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor. Llegándose también el que había recibido un talento dijo: Señor, sé que eres un hombre duro, que cosechas donde no sembraste y recoges donde no esparciste. Por eso me dio miedo, y fui y escondí en tierra tu talento. Mira, aquí tienes lo que es tuyo. Mas su señor le respondió: Siervo malo y perezoso, sabías que yo cosecho donde no sembré y recojo donde no esparcí; debías, pues, haber entregado mi dinero a los banqueros, y así, al volver yo, habría cobrado lo mío con los intereses. Quitadle, por tanto, su talento y dádselo al que tiene los diez talentos. Porque a todo el que tiene, se le dará y le sobrará; pero al que no tiene, aun lo que tiene se le quitará. Y a ese siervo inútil, echadle a las tinieblas de fuera. Allí será el llanto y el rechinar de dientes.


Siervo bueno y fiel.


El valor del "talento" en la antigüedad era aproximadamente el valor de 28 a 32 kilogramos de plata, según el país que comerciaba con ellos. De tal modo que recibir 5 talentos era recibir una verdadera fortuna para iniciar cualquier negocio. Equivale a 150 kg. de plata.


Dice la parábola que el hombre llamó a sus siervos, es decir esclavos, y les confía una fortuna en dinero corriente, dándoles a cada uno según su capacidad, dejando al criterio de ellos la forma de invertirlo o utilizarlo.


En seguida, sin perder el tiempo los dos primeros se ponen a invertirlo, mientras que el tercero lo entierra.

Vemos claramente que los dones o talentos dados por Dios son únicos, irrepetibles, valiosos, entregados a cada uno, y es cada uno el que decide dónde los pone, o no, a trabajar.

Es verdad que no todos reciben los mismo dones: 5, 2, y 1, pero lo importante no es lo que los otros recibieron, sino lo que a mi me dieron y el trabajo que realice con esos dones.


No son nuestros, se nos han entregado, pero un día, no sabemos cuándo, nos pedirán cuentas por lo recibido, debemos dar resultados de lo que hayamos hecho con ellos.

Cada uno sabrá en qué invierte, a qué dedica los talentos recibidos, sólo se me pide que no los entierre, no se me marca un fruto, simplemente aprovecharlos, trabajarlos.


Cuando vuelve el Señor, quiere ajustar cuentas, los dos primeros, duplicaron lo recibido, uno cinco, otro dos y los dos son felicitados por el amo: "siervo bueno y fiel", no defraudaron, y por lo tanto los podrá al frente de cosas de mucho valor. Sin embargo, el tercero, lleno de temor, devuelve lo recibido, sin haber hecho nada con el tesoro.

"Siervo malo y perezoso" le dice el amo, se le dejó sólo uno, ni siquiera trató de invertir, enterró el talento, después de mucho tiempo sin lograr nada ni siquiera los intereses.


Cada uno de nosotros hemos recibido muchos talentos, distintos y únicos, pero todo con el fin de dar fruto, si ahora volviera el amo, si me pide cuenta, ¿Cómo me presento?

¿Cuáles son mis frutos?, confío en la felicitación del amo, o por el contrario, temo ser arrojado a las tinieblas.

Cada uno lo decide, cada uno daremos cuenta de esto.



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