15 de junio 2020.

Actualizado: jun 16


Evangelio según san Mateo 6, 1-6. 16-18


En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

—«Cuidad de no practicar vuestra justicia delante de los hombres para ser vistos por ellos; de lo contrario, no tendréis recompensa de vuestro Padre celestial. Por tanto, cuando hagas limosna, no vayas tocando la trompeta por delante, como hacen los hipócritas en las sinagogas y por las calles, con el fin de ser honrados por los hombres; os aseguro que ya han recibido su paga.

Tú, en cambio, cuando hagas limosna, que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha; así tu limosna quedará en secreto, y tu Padre, que ve en lo secreto, te lo pagará.

Cuando recéis, no seáis como los hipócritas, a quienes les gusta rezar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las plazas, para que los vea la gente. Os aseguro que ya han recibido su paga.

Tú, cuando vayas a rezar, entra en tu aposento, cierra la puerta y reza a tu Padre, que está en lo escondido, y tu Padre, que ve en lo escondido, te lo pagará.

Cuando ayunéis, no andéis cabizbajos, como los hipócritas que desfiguran su cara para hacer ver a la gente que ayunan. Os aseguro que ya han recibido su paga.

Tú, en cambio, cuando ayunes, perfúmate la cabeza y lávate la cara, para que tu ayuno lo note, no la gente, sino tu Padre, que está en lo escondido; y tu Padre, que ve en lo escondido, te recompensará».


Tu Padre te recompensará.


Cuando la piedad religiosa de dar limosnas, orar y ayunar cae en el exhibicionismo, en el deseo de ser alabados, distinguidos y reconocidos, esa piedad deja de ser piedad para convertirse en hipocresía y santurronería.  El piadoso verdadero no expone al necesitado a ser devaluado, venido a menos, humillado.  Ayuda sin alardear para buscar beneficio personal, ora en secreto, ayuna sin tocar trompetas para que vean su rostro demacrado.  El piadoso verdadero, auténtico, tiene intimidad con Dios en su cámara secreta, con sólo dos testigos, su conciencia y Dios, en cuyas manos deja sus alegrías y tristezas, sus aciertos y sus fracasos, sus satisfacciones y frustraciones, para que se haga su soberana voluntad.


Una de las cosas que se aconsejan siempre en la vida espiritual es vivir de cara a Dios. Estar atento a todo lo que hagamos sea por agradarle o por no ofenderle, sin tomar en cuenta el mundo que nos rodea.

No es fácil porque el bien que se realiza, es en el mundo, donde estamos rodeados de personas que están atentas a las cosas, la vida y los medios que nos rodean.

Otro punto importante a destacar es que pone al mismo nivel : ayuda- oración -sacrificio.


Ayuda.


Practicar la justicia o la ayuda a una persona, dando un consejo, un apoyo, debo hacerlo siempre, sin buscar el reconocimiento, la alabanza o la gloria. Cada vez que realicemos una obra buena, debemos preguntarnos ¿lo hago por amor a Dios o por quedar bien, para que alaben buscando el reconocimiento y el aplauso,? o por el contrario, porque independientemente que la persona está necesitada, busco agradar al Señor.

Es verdad que hay una satisfacción en el ayudar, un sentimiento de felicidad al recibir la gratitud del beneficiario, pero la diferencia está en la intención de mi corazón. Si mi ayuda es para buscar el reconocimiento, ya recibí lo que buscaba, y por lo tanto el Señor no se siente obligado a recompensarme, porque ya lo recibí de los hombres.



Orar.


En la vida espiritual, hay oraciones comunitarias y oraciones privadas, hay momentos para encontrarme con el Señor, en la soledad de mi cuarto, y otras veces en la participación de una oración con otras personas, como la eucaristía, en donde juntos nos unimos a Dios.

Me tengo que hacer la pregunta: ¿En estos momentos, busco unirme al Señor? o ¿Estoy atento a las otras personas, a que me vean, por ejemplo, al comulgar? Depende de mi intención será la recompensa o reconocimiento que tendré, en el primero, mi oración llegará al Señor, en el segundo, recibiré alabanza de los hombres, con lo que ya recibí lo que buscaba.



Ayunar.


Así mismo en el ayuno, ¿Cuándo renuncio al alimento o descanso, buscando que me vean y reconozcan, o buscando agradar a Dios? también aquí vemos la intencionalidad del corazón y es así como me uno, comparto, y recibo la recompensa de Dios si vivo de cara a Él.





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