15 de julio. Salmo 91

Actualizado: jul 18

"Salmos, 91

Tú que habitas al amparo del Altísimo y resides a la sombra del Omnipotente, dile al Señor: "Mi amparo, mi refugio, mi Dios, en quien yo pongo mi confianza".


El te librará del lazo del cazador y del azote de la desgracia; te cubrirá con sus plumas y hallarás bajo sus alas un refugio. No temerás los miedos de la noche ni la flecha disparada de día,.ni la peste que avanza en las tinieblas, ni la plaga que azota a pleno sol.


Aunque caigan mil hombres a tu lado y diez mil, a tu derecha, tú estarás fuera de peligro: su lealtad será tu escudo y armadura. Basta que mires con tus ojos y verás cómo se le paga al impío.

Pero tú dices: "Mi amparo es el Señor", tú has hecho del Altísimo tu asilo. La desgracia no te alcanzará ni la plaga se acercará a tu tienda: pues a los ángeles les ha ordenado que te escolten en todos tus caminos.


En sus manos te habrán de sostener para que no tropiece tu pie en alguna piedra; andarás sobre víboras y leones y pisarás cachorros y dragones. "Pues a mí se acogió, lo libraré, lo protegeré, pues mi Nombre conoció. Si me invoca, yo le responderé, y en la angustia estaré junto a él, lo salvaré, le rendiré honores. Alargaré sus días como lo desea y haré que pueda ver mi salvación"."

Mi amparo, mi refugio, mi Dios.


Los salmos, como toda la Biblia son la Palabra de Dios. En ellos encontramos paz, fortaleza, ánimo, y Dios nos los da como medio para descubrir la belleza del Señor que siempre está con nosotros.

Parte el salmo de que estoy cerca de Él; y sólo nos pide que repitamos, que oremos confiados porque ya estamos bajo su amparo, ya somos suyos, ya seguimos sus caminos y toda mi seguridad y confianza está puesta sólo en Él.

Este salmo dice que Dios protegerá a esa persona bajo sus "alas". Dios mismo, cuando inspiró este salmo, quiso demostrar todo el amor, la ternura y la protección que tienen aquellos que confían en Él. En la misma medida, Dios revela su fuerza: Èl es escudo que protege. No sólo habla que nos guía sino que ante el peligro es Él el que me protege, ante cualquier peligro. Nos habla del cazador, de la desgracia, de la noche, de las flechas de los enemigos, de la peste o de las plagas, lo cubre todo, es Él el que se hace cargo de todo mal que me pueda querer dañar, me cubre me protege, me acompaña.


Este Salmo está lleno de promesas de bendiciones y de protección para aquel que confía en el Señor. No necesita temer "al terror de la noche ni a la enfermedad" ni al peligro; dice que no le sucederá ningún mal ni ninguna calamidad llegará a su hogar. Esto no quiere decir que nunca encontrarás dificultades o problemas. Significa que cuando alguien confía en el Señor, aun las cosas malas lo acercan más a Dios. Las calamidades más grandes y hasta la propia muerte, nos acercan más a la herencia eterna en Cristo Jesús. Todas las cosas cooperan para el bien de los que aman a Dios

Dios responde, Dios cuida, Dios bendice aquellos que hacen de Él su escudo. Él hasta envía a sus ángeles para que nos sirvan.

Vemos todos los días los problemas las dificultades y fácilmente perdemos de vista al Señor, sin darnos cuenta que es Él el que me acompaña.


Caerán muchos, habrá males y sufrimiento, pero a pesar de todo no temo el mal, porque Él está conmigo, siempre que habite al abrigo del Señor. Hacerlo mi morada ¡Creer en Jesús! como dice le evangelio de San Juan: "El que me ama, mi palabra guardará; y mi Padre le amará, y vendremos a Él, y haremos morada con Él".

7 vistas

8711785636

©2020 por Sagrado Corazon. Creada con Wix.com