14 de julio.

Actualizado: jul 18

Evangelio según San Mateo 11,20-24. Corozaín, Betsaida.


Jesús comenzó a recriminar a aquellas ciudades donde había realizado más milagros, porque no se habían convertido. "¡Ay de ti, Corozaín! ¡Ay de ti, Betsaida! Porque si los milagros realizados entre ustedes se hubieran hecho en Tiro y en Sidón, hace tiempo que se habrían convertido, poniéndose cilicio y cubriéndose con ceniza. Yo les aseguro que, en el día del Juicio, Tiro y Sidón serán tratadas menos rigurosamente que ustedes. Y tú, Cafarnaún, ¿acaso crees que serás elevada hasta el cielo? No, serás precipitada hasta el infierno. Porque si los milagros realizados en ti se hubieran hecho en Sodoma, esa ciudad aún existiría. Yo les aseguro que, en el día del Juicio, la tierra de Sodoma será tratada menos rigurosamente que tú".

¡Ay de ti, Corozaín! ¡Ay de ti, Betsaida! Una de la grandes tentaciones de las personas que procuran evitar el mal en sus vidas es pensar que con eso basta para recibir de Dios todas las bendiciones y ayudas necesarias en su vida, sin meditar que para Dios no basta evitar el mal, sino que además espera que con los talentos que les ha dado puedan construir y extender el bien y hacer un mundo mejor.

Jesús centró sus enseñanzas y milagros en unas pocas ciudades y pueblos de la Galilea, dejando de lado otros pueblos y ciudades, ya sea porque eran paganas o porque estaba fundado el grupo que llevaría adelante el anuncio del evangelio. Objetivamente los pueblos donde Jesús predicaba eran moralmente mucho mejores que otros muchos pueblos, sin embargo las otras ciudades nunca recibieron el anuncio y los milagros de Jesús. Lo mismo sucederá con nosotros; cada uno hemos recibido un sinfín de dones y bendiciones pero el Señor espera que los use para el bien de los demás; uno se beneficia por supuesto, pero hay que orientarlos al bien de los otros. De tal modo que Dios nos invita no solo a evitar el pecado, sino a construir un mundo mejor, donde reine la justicia, la verdad, el amor, eso es una responsabilidad de todos y cada uno; el que más tiene más se le pedirá. Muchas veces comparamos nuestra vida con las demás personas, no obstante el examen será lo que soy contra lo que debería de ser.

Dios espera mucho de cada uno, es probable que haya personas ni siquiera sean conscientes de esta gran responsabilidad, pero es una ignorancia culposa, porque con un poco de atención deberían conocer lo que Dios espera.

En muchos evangelios Jesús habla de frutos; parábola de los talentos, la vid verdadera, la higuera en medio de la viña etc. en todas ellas habla de lo que he hecho con lo recibido, independientemente que otros hayan hecho o no, lo que se esperaba de ellos.

Es importante hacer de vez en cuando un balance de nuestra vida para darnos cuenta y si es necesario corregir o mejorar en para seguir adelante.

Dios nos ha dado mucho, y espera de nosotros mucho como fruto.


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