11 de agosto. Hacerse como niños.

Actualizado: ago 14

Evangelio según San Mateo 18,1-5.10.


En aquel momento los discípulos se acercaron a Jesús para preguntarle: "¿Quién es el más grande en el Reino de los Cielos?". Jesús llamó a un niño, lo puso en medio de ellos y dijo: "Les aseguro que si ustedes no cambian o no se hacen como niños, no entrarán en el Reino de los Cielos. Por lo tanto, el que se haga pequeño como este niño, será el más grande en el Reino de los Cielos. El que recibe a uno de estos pequeños en mi Nombre, me recibe a mí mismo. Cuídense de despreciar a cualquiera de estos pequeños, porque les aseguro que sus ángeles en el cielo están constantemente en presencia de mi Padre celestial." ¿Qué les parece? Si un hombre tiene cien ovejas, y una de ellas se pierde, ¿no deja las noventa y nueve restantes en la montaña, para ir a buscar la que se extravió? Y si llega a encontrarla, les aseguro que se alegrará más por ella que por las noventa y nueve que no se extraviaron. De la misma manera, el Padre que está en el cielo no quiere que se pierda ni uno solo de estos pequeños."


El que se haga pequeño como este niño, será el más grande.


Luego de haber confirmado que Jesús era el Mesías, la mente de los discípulos comenzó a volar. Comenzaron a preguntarse quién de los doce sería nominado como la mano derecha. Probablemente se pelearon entre ellos por el primer lugar, como mano derecha del Mesías. Pero todos sabían que la última palabra la tendría Jesús, así que se le preguntaron.

En el mundo, los que son considerados como “grandes” son los que tienen poder e influencia, los que tienen don de mando, a quien otros sirven. Pero en el reino de los cielos, las cosas funcionan de una manera muy diferente.


Jesús usó la imagen de un niño para ejemplificarnos cómo debe ser nuestra relación con Dios. Un niño tiene fe completa en su padre, y lo ve como el todo en su vida: el padre es quien provee todo lo que necesita y quien lo ama. Ante esto, el niño hace todo lo que su padre dice porque sabe que es para su bien. Y Jesús nos invita a que veamos a Dios Padre de la misma manera.

En el mundo, quien “manda” es considerado como “grande”; pero en el reino de los cielos, el rey es Dios y sus mejores ministros son los que hacen lo que Él manda.


Jesús les explica a sus discípulos que el mayor es quien sirve, y no quien se sirve de los demás, como suele suceder en el mundo:

Una de las mayores virtudes en el reino de Dios es la humildad.

Es por lo tanto el más grande el que confía, cree, sigue, obedece y sirve buscando salvar a todos lo que se tienen cerca.

¿Soy, de acuerdo a esto, pequeño?


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