10 de Junio 2020. He venido a dar cumplimiento.

Actualizado: jun 14


Evangelio según San Mateo 5,17-19.

Jesús dijo a sus discípulos: «No piensen que vine para abolir la Ley o los Profetas: yo no he venido a abolir, sino a dar cumplimiento. Les aseguro que no desaparecerá ni una i ni una coma de la Ley, antes que desaparezcan el cielo y la tierra, hasta que todo se realice. El que no cumpla el más pequeño de estos mandamientos, y enseñe a los otros a hacer lo mismo, será considerado el menor en el Reino de los Cielos. En cambio, el que los cumpla y enseñe, será considerado grande en el Reino de los Cielos.»



Dar cumplimiento.



Vivimos en plena postmodernidad. Para nosotros las leyes de carácter social o moral, siempre son opresoras y tiránicas. Además, pensamos que son simples caprichos de unos pocos que buscan hacer daño a los demás.


Sin embargo cuando nos enseñan ciencias de la naturaleza aparece una inmensa cantidad de leyes universales en las que el ser humano no tiene nada que decir. La ley de la gravedad no parte de un consenso ni de una visión tiránica de nadie. La gravedad nos limita y nos protege. Conocer la ley de la gravedad y vivir según ella, nos permite tener una existencia sin demasiadas caídas y huesos rotos.

Como diría San Agustín: "Los buenos obran según las leyes y los malos padecen según las leyes". 

Al inicio de su predicación, a Jesús continuamente le preguntan sobre la ley de Moisés y comparan entre las enseñanzas de Jesús y la ley antigua, y siempre tratando de contraponerlas, como si fuera algo distinto y no una continuación de las enseñanzas y mandatos de Dios.


Jesús lo aclara, ha venido a darle cumplimiento, a explicarlas para que comprendiendo cada una de ellas, podamos vivirlas de modo perfecto, sin fisura, sin errores. Los mandamientos son, la mayoría privativos, es decir, que prohíben hacer lago, sin embargo Jesús les da una dimensión positiva, sin límite.


Así, cuando habla de la justicia, el perdón, la ayuda, va más lejos de lo que pedía el mandamiento, propone un cumplimiento más perfecto, no menosprecia lo anterior, lo perfecciona.

Según nuestra mentalidad, la mayoría de las veces, cumplimos con el precepto del antiguo testamento, seguimos buscando, no la perfección, sino la aprobación de lo que hacemos, con lo cual no avanzamos en nuestra vida de santidad.


Lo más grave es que al conformarnos con sólo la aprobación, trasmitimos lo mismo y eso es lo que enseño a los que están junto a mí, con lo cual no vivimos con más esfuerzo avanzando por el camino que Dios nos invita hacia la santidad.


Jesús lo dice a sus discípulos, sean perfectos, como vuestros Padre celestial es perfecto, esa es la meta, es lo que Dios espera y a la que debemos tender.






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